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Primera sesión en Montería del Taller 5 Herramientas para Potenciar el Servicio al Cliente, junto al equipo de Supre, empresa dedicada a la comercialización de motos

Por: Sergio A. Corredor G. MBA.

Comunicador Social.

Especialista en Gerencia de Marketing y Marketing Digital

Customer Experience Manager Certified by Strativity

Auditor Certificado Referencia Técnica 360 CX del Centro Nacional de Consultoría

www.sergiocorredor.com

Cel: 3132086131

El pasado 12 de septiembre en Montería tuve la oportunidad de desarrollar la primera sesión del Taller 5 Herramientas para Potenciar el Servicio al Cliente, junto al equipo de Supre, empresa dedicada a la comercialización de motos.

Fue una jornada muy participativa, con espacios de conversación, reflexión y aplicación práctica alrededor de un tema que considero fundamental para cualquier organización: la manera en que construimos la experiencia del cliente en cada interacción.

Muchas veces, cuando hablamos de servicio al cliente, pensamos inmediatamente en amabilidad, disposición o buena actitud.

Y, aunque todo eso es importante, un buen servicio necesita mucho más.

También requiere método.

Requiere escuchar correctamente.

Comprender lo que realmente necesita el cliente.

Saber hacer preguntas.

Comunicar con claridad.

Manejar expectativas.

Cumplir compromisos.

Y orientar al cliente sobre cuál es el siguiente paso.

Durante esta primera sesión trabajamos precisamente sobre esas habilidades y sobre cómo llevarlas a situaciones reales del día a día.

Porque una herramienta solo genera valor cuando puede convertirse en un comportamiento concreto.

Podemos hablar de experiencia del cliente, fidelización o cultura de servicio, pero el verdadero resultado aparece cuando esos conceptos se reflejan en una conversación, una respuesta, un seguimiento o una solución.

Uno de los elementos que más valoro en este tipo de espacios es la posibilidad de escuchar directamente a los participantes.

Cada equipo tiene experiencias diferentes.

Tiene preguntas diferentes.

Tiene situaciones que probablemente no aparecen en un manual.

Y es precisamente ahí donde la formación se vuelve más útil.

Cuando podemos tomar una situación real, analizarla y preguntarnos:

¿Qué podríamos hacer diferente?

¿Cómo podríamos responder mejor?

¿Qué información necesita realmente el cliente?

¿Cómo evitamos que una situación sencilla termine convirtiéndose en un problema?

¿Qué podemos hacer para que el cliente tenga mayor claridad?

Estas conversaciones también permiten entender que el servicio no es responsabilidad de una sola persona o de un área determinada.

La experiencia se construye en múltiples momentos.

Desde el primer contacto con la empresa hasta las conversaciones posteriores a una compra.

Cada interacción puede fortalecer la confianza o debilitarla.

En una empresa dedicada a la comercialización de motos, ese acompañamiento puede estar presente en diferentes momentos de la relación con el cliente.

Por eso, la consistencia es tan importante.

Un cliente puede recibir una excelente atención en un momento, pero si después encuentra información contradictoria, falta de seguimiento o poca claridad sobre lo que debe ocurrir, su percepción de la experiencia puede cambiar rápidamente.

De ahí la importancia de construir criterios compartidos.

Que el equipo tenga claridad sobre cómo escuchar.

Cómo explicar.

Cómo orientar.

Cómo gestionar una expectativa.

Y cómo acompañar hasta cerrar correctamente una solicitud.

Esto también tiene una relación directa con la Gestión Comercial y de Clientes.

Servicio y gestión comercial no deberían entenderse como dos temas separados.

Una buena relación con el cliente no termina cuando se concreta una venta.

De hecho, muchas veces ahí comienza una nueva etapa.

La experiencia posterior puede influir en la confianza, en la recompra, en la recomendación y en la percepción general que el cliente construye sobre la organización.

Por eso, trabajar sobre servicio también es trabajar sobre relaciones comerciales.

Y trabajar sobre relaciones comerciales significa entender que cada interacción tiene valor.

Durante la sesión también fue importante generar espacios donde los participantes pudieran conversar entre ellos y compartir sus propias experiencias.

Muchas veces, una de las mejores fuentes de aprendizaje está dentro del mismo equipo.

Escuchar cómo otra persona ha manejado una situación.

Compartir una dificultad.

Revisar diferentes formas de responder.

O reconocer una práctica que funciona bien.

Todo eso permite construir aprendizaje colectivo.

La formación deja de ser únicamente una transmisión de conceptos y empieza a convertirse en una conversación sobre la realidad de la organización.

Ese es precisamente el objetivo de trabajar herramientas prácticas.

Que puedan utilizarse después de la sesión.

Que sean fáciles de recordar.

Que ayuden a tomar mejores decisiones.

Y que, con el tiempo, puedan convertirse en hábitos dentro del equipo.

Porque una cultura de servicio no se construye en una sola jornada.

Se construye en la repetición.

En la manera en que respondemos todos los días.

En cómo acompañamos al cliente cuando todo funciona bien, pero también cuando aparece una dificultad.

En cómo los líderes refuerzan ciertos comportamientos.

Y en cómo el equipo aprende de las situaciones que enfrenta.

Por eso, esta primera sesión es también un punto de partida.

Una oportunidad para revisar cómo estamos atendiendo hoy y qué pequeños cambios pueden ayudarnos a generar experiencias más claras, consistentes y profesionales.

Agradezco a Supre y a todos los participantes por la apertura, la disposición y la participación activa durante esta jornada en Montería.

Estos espacios me confirman algo que considero esencial:

Un buen servicio no se improvisa. Se aprende, se practica y se fortalece.

Seguimos trabajando para transformar herramientas en comportamientos, comportamientos en mejores experiencias y mejores experiencias en relaciones más sólidas con los clientes.

Porque potenciar el servicio también significa fortalecer la Gestión Comercial y de Clientes, generar confianza y construir relaciones que tengan valor en el tiempo.

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Primera sesión en Montería del Taller 5 Herramientas para Potenciar el Servicio al Cliente, junto al equipo de Supre, empresa dedicada a la comercialización de motos